Haz tu parte


He asistido a un sinnúmero de talleres, cursos, sesiones y formaciones. Materias tan variadas como constelaciones familiares, meditación, mindfulness, aromaterapia, nutrición, flores de Bach, reflexología, masaje metamórfico, masaje Ayurveda, regresiones, cábala, astrología…. Todo me HA SERVIDO y todo me HA AYUDADO y me ha dado pistas en mi caminar.


Sin embargo, una vez transitado todo ese camino me siento con la emergente necesidad de gritar que nada es la panacea. Ninguna terapia funciona como una pastilla milagrosa que despertará por siempre tus sentidos dormidos y te colocará ya en la senda correcta y segura.


He descubierto que estar bien requiere trabajo diario y constante. Me asombra ver cómo todos entendemos perfectamente que un físico debe trabajarse si queremos lucir abdominales y, sin embargo, la salud mental se da por supuesta. Como si nuestra mente viniese de fábrica trabajada y ordenada. Y es justo al revés. Nuestra mente es una suerte de mono con pistola que dispara pensamientos incesantemente. Pensamientos que despiertan emociones y que, generalmente, consiguen boicotear nuestros anhelos más profundos.


Marian Rojas, psiquiatra, habla siempre de convertirnos en arquitectos de nuestro cerebro…. porque la mente errante va por libre, te coloca en el pasado, en el futuro, te habla constantemente de miedos, de dudas… Por eso, hoy quiero recordarte la vital importancia que tiene cuidar tu mente y tus pensamientos, y eso solamente se logra currando. Siendo disciplinado y constante y haciendo del deporte mental un hábito diario. Paseos a solas, meditación, tiempo de calidad de auto-cuidado, cualquier cosa que sirva para frenar la mente de su cháchara mental y te permita recordarte quién en verdad eres.


Pongamos de moda el “fitness mental”, la base de nuestra calidad de vida.