Creo que esta frase de San Agustín resume a la perfección la Maestría de vivir. Distinguir aquellas situaciones en las que debo hacer acopio de mi fortaleza interna para sobrellevarlas de aquellas que dependen enteramente de mí es todo un desafío.


Hace poco, en una charla comenté esta idea y alguien me miró muy desconfiado y me dijo que eso no era así. Que todo dependía de nosotros y que si superábamos la lección, ya estaba. Hace tiempo yo pensaba igual. Por suerte la vida me trajo dos experiencias muy difíciles para demostrarme que estaba totalmente equivocada.


La vida me trajo humildad y me hizo agachar la cabeza y decir: ‘Ok, no lo sé todo… tú mandas.’ Fue duro, muy duro, pero hoy sé que era necesario… Lamentablemente, no hubiese comprendido la lección de otra forma. Por eso, deseo que, si estás atravesando un momento difícil, tengas al menos esta idea en mente y dediques un tiempo a serenar tus sentidos y te permitas ver que no todo depende de ti…. que hay cosas que toca vivirlas y siempre, aunque no lo veamos, se encierra un tesoro en esa experiencia. La vida te quiere. La vida nos quiere. De verdad, no lo dudes.