Sobre mí

Me llamo Paula. Soy licenciada en Derecho y trabajé como abogada durante siete años. En un momento de mi vida conozco el Reiki. Tras la primera conferencia -sesión a la que acudí sin saber en absoluto donde me metía, empezaron a suceder en mí cambios muy significativos. Cambios en mi alimentación, en mi estilo de vida, en mis ideas… eran cambios paulatinos y sutiles, pero, sin embargo, contaban con la suficiente entidad como para que no pudiera dejarlos pasar por alto.

Así, y aunque de aquella primera conferencia salí muy enfadada con los ponentes – ya que no entendía nada de los conceptos lo que querían transmitirme –, poco a poco he ido conociendo el Reiki y, gracias a él, conociéndome a mí misma. Esto me supuso una fuerte transformación personal, una transformación de mis creencias, de mi forma de vida, de mis relaciones, de mis prioridades; todo, absolutamente todo sufrió un profundo e irreversible cambio.

Así, sucede en mí el inevitable período conocido por los místicos como “la noche oscura del alma”, en el cual todo mi mundo como yo lo conocía hasta ese momento se pone patas arriba. Es un proceso muy duro ya que todo aquello que te han enseñado y todo lo que has ido aprendiendo se desmorona, las estructuras sólidas de tu verdad y tus conocimientos se tambalean y es como si la tierra que pisas ya no fuese segura y necesitas correr hacia otro lugar donde te sientas a salvo. Es un proceso largo, pero muy enriquecedor y la persona que lo atraviesa sale de esta experiencia reforzada, enriquecida.

Cuando, cual ave fénix, consigo salir y brillar de entre mis cenizas, me decido a trabajar con el Reiki con otras personas, ofreciendo tratamientos para que todo el mundo pudiera disfrutar de esta ancestral técnica de relajación, armonización y auto-conocimiento.

Al principio, pensé que podría compatibilizar el Reiki con mi trabajo formal y dedicar parte del día a la abogacía y otra parte a ser terapeuta de Reiki. Con el tiempo, me di cuenta de que ambos mundos eran muy diferentes y además, descubrí las razones por las que había decidido estudiar derecho y ser abogada y aquellas razones ya no tenían peso ni fuerza en mí.

Así que abandoné la profesión que creía que ejercería toda mi vida y dediqué mi tiempo a profundizar en el trabajo con la energía y a descubrir a los demás el apasionante mundo del Reiki y a compartir lo que a mí me había aportado. En febrero de 2013 nace mi primera consulta personal, en la que realizo tratamientos de Reiki y otras terapias naturales como masaje Ayurveda, reflexología, masaje metamórfico, aromaterapia y flores de Bach.

Algunas personas que conocen mi historia personal de transformación me dicen que soy fuerte y valiente al haber logrado abandonar un estilo de vida y una profesión segura por otra enteramente incierta y que carece de reconocimiento social.

Yo no creo en absoluto que sea valiente, sencillamente opino que cuando uno descubre que ha venido a hacer aquí a la tierra no tiene más remedio que rendirse, entregar sus armas, mirar al cielo y decir bien alto: “Sí, ésta es quien creía ser, éste es el personaje que me inventé para sobrevivir aquí, en la tierra, y sabes qué? No me gusta en absoluto, porque lo que quiero es vivir de verdad, quiero respirar, sentir, despeinarme e inhalar cada aliento de vida y disfrutarla como se merece, así que, a partir de ahora, Vida, te entrego a ti el mando y yo procuraré dejarme llevar por tu fuerza y hacer mi parte lo mejor que sepa y pueda”. Así que cada día trato de ser la mejor versión de mí misma y estaré encantada a acompañarte en el proceso para que tú también seas, tan solo, quien has venido a ser.